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Filosofando

Big Bang. A propósito del principio del tiempo

En física, hablar del tiempo, es hablar de una variable de la que dependen dos elementos básicos, la velocidad y el espacio, o la sucesión de sucesos. Por ejemplo los conceptos de cambio, de transformación, de transmutación, de evolución, están indiscutiblemente ligados al tiempo. Pero, ¿qué es el tiempo? La ciencia y la filosofía, desde tiempos remotos, han buscado formas de definir el tiempo y, es aún todavía difícil entender esta variable tan especial. Según las explicaciones del científico Stephen Hawking, podemos casi demostrar que el tiempo ha tenido un principio, y que, como consecuencia, tendrá un final. En una conferencia en la Universidad de Cambridge, dijo: “La conclusión de esta conferencia es que el universo no ha existido desde siempre. Lo que es más, el universo, y el tiempo en sí mismo, tuvieron un comienzo en el Big Bang, hace más o menos 15 mil millones de años”. Pero cómo es esto posible, y también podríamos preguntarnos, qué pasaba antes de ese principio?
Aunque en la última Edad Media Europea, se podía concebir un universo estático, geocéntrico y con Dios como regente y gobernador, el hecho es que para el común transeúnte, era inexorable el pasar del tiempo, el acercamiento al punto de muerte y bajo el paradigma de la época, el momento de entrar en el espacio sin tiempo. Es decir, objetivamente hablando, había un tiempo que pasaba, había un lugar a dónde todo se dirigía, había un final. Muchos antiguos filósofos, se han cuestionado también sobre el tiempo y por ejemplo según Kant el tiempo es condición necesaria para todo lo que conocemos, un a priori, sin el que nada sería posible. Ser es ser en el tiempo. Muchos otros, como Zenón de Elea, aseguraron que el tiempo es nada más que una ilusión, o una simple apariencia, de tal manera, que a través de sus aporías muy singulares demostró lo paradójico de la realidad y escribió aporías que tratan de hacernos ver que la “realidad” es aparente. Por ejemplo en la famosa Paradoja de Aquiles, demuestra con simples argumentos, que en una competencia entre Aquiles y una tortuga, Aquiles jamás puede ganarle a la tortuga. Este ejemplo singular y aparentemente absurdo, tiene su explicación. Más o menos podemos pensar que por ejemplo entre el 0 y el 1 hay infinitas divisiones; ¿cómo es posible esto? Es decir que si queremos pasar del 0 al 1 tendríamos que saltar por infinitos puntos, o sea, ¿cuándo llegaríamos? Otra vez el tiempo se nos presenta como una variable indefinida e incomprensible. Cuando pensamos en el futuro, la mayoría de las veces se nos muestra lejano, nos da la sensación de que todavía tenemos tiempo, y si nos pusiéramos a observa nuestro reloj y tratásemos de alcanzar ese futuro, sentiríamos todavía que la distancia hasta ese futuro es aún más lejana. Pero si nos olvidamos, si no pensamos, el tiempo “vuela”, y cuanto más distraídos estamos, aun el tiempo se nos escapa más rápido. Es interesante pensar por ejemplo que según la teoría de la relatividad, si un hombre se va al espacio viajando a la velocidad de la luz, en la primera hora de viaje para él, otro que se quedó en la tierra habría vivido años. No es mi intención, amigo lector, en este artículo hacer explicaciones sobre teorías físicas, o tratar de explicar en qué se equivocó Zenón, o si la teoría de la relatividad es verdadera, porque desde el punto de vista de la experiencia cotidiana ninguna de esas posiciones nos ayudan a comprender esa misteriosa variable de la vida: El Tiempo.

Estamos acostumbrados a pensar en base a opiniones generales. Por ejemplo: “el tiempo todo lo arregla”, o “con el tiempo pasará” o “el tiempo dirá”, etc. Estas frases populares, hablan del tiempo. Cuando éramos adolescentes y teníamos ya cierta conciencia de quienes somos, seguramente pensábamos en el futuro, lo veíamos lejano, distante y creíamos que no teníamos que preocuparnos porque teníamos mucho tiempo por delante. También se nos hablaba de que con el tiempo cambiaríamos, que todo sería diferente y que probablemente basta avanzar hacia él con decisión.

Pero en muchos momentos, sobre todo cuando hay dificultades, nos viene la sensación de que no hemos cambiado nada. Sólo las apariencias se han modificado, lo aparente, lo externo, lo pasajero. Este es un punto importante, porque lo que tenemos que pensar es, que si sólo las apariencias han cambiado, entonces, ¿cuál es el sentido, la importancia del tiempo? Es que el tiempo, esa extraña dimensión en la que nos encontramos, ¿es sólo la sensación del paso movimiento del reloj?. O simplemente tiene que ver con recorridos, o distancias? Cuando nos encontramos con alguien después de muchos años, es casi seguro pensar cómo esa persona o nosotros para es persona hemos cambiado, pero, para nuestro reconocimiento interior, ¿hemos cambiado tanto como parece? Probablemente no. Quizás estamos más viejos (más expertos) tenemos más claridad de por qué y hacia dónde, y quizás lo más ´probable es que nos hemos acostumbrado a creer que ya estamos acabados, que ya lo sabemos todo, es decir “somos adultos”, pero la realidad es otra. No hemos cambiado nada. Somos los mismos, y creo que esto hasta nos puede angustiar. ¿Recuerdan la historia del Principito? El piloto quedó frustrado de sus posibilidades de ser un talentoso dibujante, porque los adultos no podían comprender, porque los adultos son “complicados”, es decir, que ese niño, que podía ver lo esencial de las cosas, ahora se volvió adulto, ahora ya no cae en las nimiedades de un dibujo incomprensible con lenguaje de niño. ¿Qué ha cambiado?….. ha pasado el tiempo.

Es importante, lector, reflexionar sobre el tiempo, pensar como los estoicos que nos enseñan que no es importante durar tiempo sino vivir Tiempo y ésta palabra vivir, no es, vida biológica, es Vida. Es muy probable, como dice la Ciencia y también la Filosofía, hay un principio y hay un final en un indefinido proceso cíclico ascendente; probablemente lo que asciende es lo imperecedero mientras que lo perecedero, tal cual su vocablo, perece.

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“Supernova Explosion Liberates Star Stuff (NASA, Chandra, 7/1/08)” por NASA’s Marshall Space Flight Center bajo BY NC SA 2.0

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